¿Cómo asegurar adherencia y durabilidad en revestimientos?

Estabilidad en el soporte de colocación

 

Las baldosas cerámicas están indicadas para su colocación sobre diversos tipos de soporte, ya sea en suelo, pared o techo, que se definen en el apartado 3.3 “Definiciones referidas a los soportes de colocación” de la norma PNE 138002, siempre que sean debidamente diseñados y ejecutados según las especificaciones del proyecto y los requisitos establecidos en esta norma.

 

Los revestimientos cerámicos necesitan estabilidad en la superficie sobre la que se sustentan para asegurar la adherencia y su durabilidad. Las variaciones dimensionales sufridas por el soporte generan esfuerzos sobre los revestimientos cerámicos instalados por adherencia. En consecuencia, es fundamental conocer el grado de estabilidad del soporte de colocación, según las deformaciones previstas, para poder diseñar el sistema cerámico y seleccionar los materiales, capas intermedias y la técnica de colocación.

 

Estabilidad en forjados: En las estructuras de hormigón, metálicas o de madera, se debe considerar los movimientos debidos a la deformabilidad por el peso propio, las cargas de uso y las vibraciones. Se consideran estables los forjados que cumplen las condiciones sobre movimientos por retracción, cuya luz sea inferior a 4 m y no se esperen flechas* activas mayores de 5 mm.

 

Es importante conocer la junta de contracción abierta, que tiene como función absorber los movimientos debidos a retracciones, cambios de temperatura y solicitaciones mecánicas.

 

Cuando no se cumplan estas condiciones, sus efectos negativos se pueden prevenir mediante capas de desolidarización, juntas de dilatación y perimetrales, adhesivos con la característica de deformabilidad adecuada, baldosas de formatos menores, doble encolado, junta de colocación abierta de espesor generoso.

 

* Como referencia el CTE DB SE, en su artículo 4.3.3.1 prescribe una flecha relativa menor que 1/500 para los forjados que vayan a sustentar tabiques frágiles o pavimentos rígidos sin juntas.

 

Estabilidad en las soleras de hormigón

 

Existen variables que afectan a la retracción: humedad y temperatura ambiente, dimensión y espesor de la solera, composición del hormigón, tiempo transcurrido desde la ejecución, uniformidad de secado, y las juntas de contracción ejecutadas.

 

La estabilidad en las soleras de hormigón depende de los fenómenos de retracción ligados a la pérdida de agua del hormigón. Se debe conocer el grado de estabilidad del soporte para evitar sus consecuencias sobre el revestimiento cerámico. A los efectos de la retracción, se pueden considerar:

 

1.- Soporte estable: el que admite la colocación por adherencia directa de pavimentos con sistema P1. Debe cumplir las siguientes condiciones:

– Al menos 6 meses de edad, curado en condiciones normales de temperatura y humedad (alrededor de 21 – 23 ºC y 55 – 60% HR).

– Al menos 4 meses de edad, curado en condiciones de alta humedad relativa (mayor al 75% HR).

– Ausencia de fisuras abiertas no coincidentes con juntas de contracción.

 

2.- Soporte moderadamente inestable: con deformaciones y movimientos que pueden ser compatibles o con colocación directa con adhesivos deformables (con baldosas de formato reducido, doble encolado, junta de colocación muy abierta) o con capa intermedia de desolidarización entre el soporte base y el material de agarre. Debe cumplir:

– Al menos 6 semanas de edad, curado en condiciones de alta humedad relativa (mayor al 75% HR)

– Al menos 6 semanas de edad, curado en condiciones normales.

– Ausencia de fisuras abiertas no coincidentes con juntas de contracción.

 

3.- Soportes inestables: asociados a una colocación no monolítica o desolidarizada. En este caso, se debe ejecutar una solución constructiva P2, con un recrecido flotante (de acuerdo a la norma PNE 138002) o con desolidarización (de acuerdo a la norma PNE 138002). Debe cumplir las siguientes condiciones:

– Menos de 6 semanas de edad.

– Soleras o capas de compresión fisuradas, sean cuales fueren su edad o las condiciones de curado.

 

 

Se considera soporte estable el que admite colocación por adherencia directa de pavimentos con sistema: P1

 

Soportes inestables con colocación no monolítica o desolidarizada, se ejecutará una solución constructiva: P2

 

P1: Sistema directo. En este sistema el material de agarre se aplica directamente sobre el soporte base. Quedando una disposición de interior a exterior de: baldosa, material de agarre y forjado o solera de hormigón.

 

P2: Sistema con capas intermedias: En este sistema se ejecutan capas intermedias funcionales (recrecido, aislamiento, reparto de cargas, impermeabilización, desolidarización, suelo raciante, etc), entre el soporte base y el revestimiento de baldosas cerámicas.

 



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