Cómo eliminar los pavimentos resbaladizos sin hacer obras
Los pavimentos resbaladizos representan un riesgo frecuente en viviendas y espacios públicos. Además, aumentan las caídas, especialmente en zonas húmedas o exteriores. Por eso, identificar el problema a tiempo es clave para mejorar la seguridad y evitar accidentes innecesarios.
¿Por qué aparecen los suelos resbaladizos?
Un pavimento se vuelve resbaladizo cuando pierde adherencia. Esto ocurre tanto con calzado como con el pie descalzo. La presencia de agua, grasa o suciedad es una causa habitual. Además, algunos materiales tienen un coeficiente de fricción bajo. Con el uso continuo, el desgaste superficial empeora la situación. Por tanto, el riesgo aumenta con el paso del tiempo. Asimismo, ciertos productos de limpieza dejan residuos invisibles. Estos restos crean una película deslizante peligrosa.
Riesgos de mantener pavimentos resbaladizos
Las caídas pueden provocar lesiones graves. Por ello, actuar de forma preventiva resulta fundamental. Además, en espacios comerciales o públicos, un suelo inseguro puede generar responsabilidades legales. Por tanto, mejorar la seguridad es también una obligación.
¿Dónde aplicar soluciones antideslizantes?
Las soluciones antideslizantes funcionan en pavimentos porcelánicos de exterior. Además, son muy eficaces en terrazas y accesos. También se recomiendan en zonas de piscina, duchas y baños. En estos espacios, el riesgo con pie descalzo es mayor. Asimismo, permiten corregir errores de prescripción técnica. Es decir, cuando el pavimento instalado no es adecuado para su uso. Por último, son ideales para escaleras, rampas y bordillos de piedra natural. En estos casos, la lluvia incrementa el peligro.
Ventajas de aplicar un tratamiento antideslizante
Un tratamiento antideslizante mejora la seguridad de forma inmediata. Además, reduce significativamente el riesgo de caídas en zonas húmedas o de uso frecuente. Asimismo, permite mantener el pavimento original. Por tanto, se evita levantar el suelo y realizar obras costosas o molestas.
Otra ventaja importante es que no altera la estética. El pavimento conserva su color, textura y acabado original tras la aplicación. Además, el tratamiento es rápido de aplicar. De este modo, el espacio puede volver a utilizarse en muy poco tiempo.
Por otro lado, estas soluciones son duraderas. Con un mantenimiento adecuado, el efecto antideslizante se mantiene durante años. También es una opción rentable. Frente a la sustitución del pavimento, el coste es mucho menor y el resultado igualmente eficaz. Funciona en gres porcelánico, piedra natural, cerámica y otros pavimentos habituales.
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