La construcción pasiva: la revolución de la construcción bioclimática

Bajo la denominación de construcción pasiva encontramos edificios concebidos para minimizar el uso de la energía de la climatización en su interior. Usan el aislamiento activo y las energías renovables para racionalizar el consumo de recursos.

La principal característica de las construcciones que se crean siguiendo la esencia de la construcción pasiva es la búsqueda constante de un uso óptimo de la energía. Este tipo de viviendas usa los recursos propios de su construcción para crear una estructura que permita la reducción y la racionalización de la climatización.

Para ello, es fundamental que tanto los materiales de la construcción como el propio diseño estén optimizados al máximo para permitir una regulación inteligente de la temperatura. De esta manera, se consigue mantener un aislamiento activo de las estancias, haciendo mucho más fácil conseguir mantener temperaturas óptimas en interiores.

El aislamiento térmico en las casas pasivas

Las casas de construcción pasiva están preparadas para no sufrir una pérdida de calor excesiva, manteniendo siempre una temperatura ideal gracias a un fuerte aislamiento térmico exterior. Para ello, nos centraremos en dos partes claves de su construcción:

  • Cimentación– dentro de la propia base de la construcción incluimos un aislante de unos 20 centímetros de ancho que protege toda la estructura del frio y la humedad que puede venir de la tierra.
  • Cubierta– La cubierta de una casa pasiva es uno de los puntos fundamentales de la construcción. Es donde pondremos el foco antes de ejecutar cualquier actuación ya que es la parte del edificio que va a ayudar a mantener temperaturas interiores óptimas por más tiempo.
  • Muro exterior- el muro exterior de la casa también debe contar con una estructura de aislamiento fuerte, de unos 20 ó 30 centímetros, que evite la pérdida de temperatura a partir de las paredes.

Por supuesto, los materiales necesarios para aislar una casa dependerán siempre del lugar en el que esta vaya a construirse, pudiendo variar las medidas necesarias y el tipo de acabados usados en función del clima de la zona.

Puertas y ventanas en construcción bioclimática

Por definición, las puertas y ventanas en una casa pasiva son uno de los puntos críticos por donde más energía se puede perder a la hora de climatizar un ambiente. Es por esto que, para reforzar la climatización se usan materiales de primera calidad y cristales gruesos de doble capa.

Además, el uso de ventanales amplios y bien orientados permite usar la entrada de luz y el calor natural. Por ejemplo, una ventana orientada al sur suele ser un punto negro en la pérdida de energía, ya que en esa dirección el aprovechamiento de la luz y temperatura solar es mínimo.

Casa optimizada para construcción bioclimática

Evitar las fugas en los edificios bioclimáticos

Un error común en muchas construcciones, especialmente en reformas, es dejar puntos de evasión de la temperatura. Esto suele suceder especialmente en algunas juntas o zonas críticas en las que puede llegar a perderse hasta un 30% de la energía.

Evitar este tipo de fugas puede suponer un gran ahorro energético gracias a un aumento de la eficiencia, pero además puede ser clave para una mejora de la salud ya que estos puntos suelen ofrecer unas condiciones óptimas para la aparición de hongos.

Construcciones pasivas: calidad sostenible

Existen muchas técnicas aplicables a la tecnología bioclimática que hacen que las edificaciones que responden a estos criterios se estén consolidando como una gran alternativa a la construcción tradicional. Además del ahorro energético y la maximización del uso de la energía, se puede contar con una calidad de vida mucho mayor en este tipo de espacios.

Por las propias características de estas construcciones, tanto la calidad de los materiales de este tipo de obras como los acabados que ofrecen son mucho mejores que en una construcción clásica, ya que necesitan ofrecer un gran valor añadido para poder maximizar el aislamiento exterior.

De esta manera, la construcción pasiva no solo supone un ahorro, sino que potencia una estructura más sólida y resistente una cobertura que ofrece un aislamiento mucho mayor, sumando con todo esto un fuerte valor añadido a la calidad final de edificio.



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